No ha podido ser.
Desafortunadamente las seis cifras que marcan el coste de un proyecto masivo de recopilación de información sobre las diferentes marinas del Estado han puesto espanto en los ánimos, un poco pusilánimes, de las instituciones y museos marítimos visitados. Un trabajo de dos a tres años de un equipo de dos o tres personas hubiese supuesto la creación de una inmensa base de datos digital con más de 50.000 referencias y un bagaje inmenso en recuperación documental. Quiero agradecer especialmente a mi amigo Alfonso Abella Mina, al Capitán de Navío José Maria Blanco Núñez y a la bibliotecaria del Museo Maritim, Rosa Busquets, toda la atención y colaboración prestada para llevar a buen puerto este proyecto nonato.

Como todo que se quiera hacer sobre historia en este país, de mi bolsillo y tiempo, tengo decidido dedicarle media hora diaria a esta Opus Magnus que hubiera podido optar a los mas grandes premios de este pais. Me conformare con acabarla antes de los 100 años y para entretenerme, siguiendo la línea cronológica que quería seguir, extenderé
Vida Marítima un poco en el tiempo narrando una parte de nuestra historia marítima desde 1.850 hasta 1.950.
Para iniciar esta ampliación cronológica, en una época en que la construcción naval en nuestro país no era precisamente un hecho destacable, he decidido hacer el estudio de los vapores
Ciudad de Alcira y
Ciudad de Salamanca. Para su estudio recurriremos a uno de los más destacados personajes de nuestra
Vida Marítima actual, el gran escritor y periodista
Juan Carlos Díaz Lorenzo.
En el libro, uno de los muchos que ha escrito,
Historia de la Flota, D.L: M-44.957-1.998, editado por la
Compañía Trasmediterranea S.A., se hace la siguiente introducción sobre el autor:
Juan Carlos Díaz Lorenzo Nació en Fuencaliente de La Palma (Islas Canarias) en 1.959. Siendo un niño se trasladó con su familia a la capital tinerfeña y desde la calle La Marina adquirió su primer contacto con el mundo portuario y los barcos. Se convirtió entonces en un asiduo lector de las crónicas marítimas de la prensa local y poco a poco comenzó a cultivar su vocación por el sector náutico y su entorno.
Realizó los estudios primarios en el colegio de los Padres Escolapios y los secundarios en el Instituto de Bachillerato Andrés Bello, de Santa Cruz de Tenerife. Es profesor titulado de EGB por la Escuela de Formación del Profesorado de la capital tinerfeña y amplió sus estudios en la licenciatura de Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte, en la Universidad de San Fernando de La Laguna.
En 1975 inició su andadura periodística y en su ámbito profesional viene investigando desde hace años en una tarea incesante, sigilosa, documentada y exigente, que se tradujo, desde julio de 1983 y hasta octubre de 1997 en su trabajo cotidiano al frente de la sección marítima del periódico Diario de Avisos, decano de la prensa de Canarias, fundado en 1890 en Santa Cruz de La Palma. Esa labor se amplió con la publicación semanal de un suplemento especial denominado Tenerife Marítimo, de amplia difusión y aceptación en el sector .En 1979 fue nombrado cronista oficial de su pueblo natal, por acuerdo unánime del pleno de la corporación local, de fecha 2 de julio del citado año. Es miembro de la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife.
Está en posesión de los siguientes premios de periodismo e investigación:- Universidad. Capitanía General de Canarias (1987). Nacional de Periodismo Virgen del Carmen (1990), del Ministerio de Defensa (Estado Mayor de la Armada). Nacional de Difusión e Información Marítima (1991), del Instituto Marítimo Español (IME). Antonio Carballo Colando (1994), de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Santa Cruz de Tenerife. Primer Premio del Certamen Periodístico sobre Cooperativismo. EFOCA-ICFEM. Santa Cruz de Tenerife (1994). Puerto de Santa Cruz de Tenerife (1996). El autor ha acreditado su trayectoria y prestigio con la publicación de los siguientes libros: 100 años de vapores interinsulares canarios. Santa Cruz de Tenerife (1989). Naviera Pinillos (1840-1990) ,150 años de historia marinera. Santa Cruz de Tenerife (1990). Los trasatlánticos de la emigración (1947-1974). Santa Cruz de Tenerife (1992). La Palma y el mar. Madrid (1993). Fuencaliente. Historia y tradición. Madrid (1994). Fred Olsen. Presencia en Canarias (1904-1994). Santa Cruz de Tenerife (1994). Canarias y la Armada Española. Santa Cruz de Tenerife (1995). Pedro Hernández. Antología del recuerdo. Madrid (1995). Antonio Armas Curbelo. La tradición de un naviero. Santa Cruz de Tenerife (1995). Por el mar de las islas. XV años del jet- foil en Canarias (1980-1995). Canarias (1995). Amando Rodríguez Castaños. Un almirante del siglo XX. Madrid (1996), Puerto y plaza fuerte. Primer tomo: El ataque anfibio de Nelson a Tenerife. La Gesta del 25 de julio de 1979. Segundo tomo: Presencia de la Armada en el puerto tinerfeño. Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife. Madrid (1997). Valbanera: Viaje a la eternidad. Santa Cruz de Tenerife (1997).La Palma, en la ruta de los veleros. Madrid, (1998). Desde octubre de 1997 desempeña la Jefatura de Prensa y Relaciones Externas de la compañía aérea Binter Canarias. Es miembro de honor de la Asociación Canaria de Capitanes de la Marina Mercante, de la Real Liga Naval Española y de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Laguna.
Como especialista en temas de historia naval es autor de numerosos artículos y trabajos publicados en revistas y publicaciones especializadas y en las páginas del Diario de Avisos, de cuya plantilla fue jefe de sección.
Ha sido colaborador del programa radiofónico Españoles en la mar, de Radio Exterior de España y co-director del Proyecto Valbanera, que ha logrado filmar y fotografiar los restos del trasatlántico español hundido en las costas de EE.UU. en septiembre de 1919.
Ha desempeñado la corresponsalía en Canarias de periódicos y revistas de Venezuela y ha pronunciado pregones festivos, discursos de mantenedor y conferencias sobre temas navales e históricos y ha asistido, asimismo, a los principales eventos de la construcción naval militar y mercante española, así como a diversos congresos y seminarios sobre Fuerzas Armadas, Marina Mercante, Puertos y Transportes Marítimos en Santa Cruz de
Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Vigo, La Coruña, Gijón, Barcelona, El Ferrol, Bilbao, Santander Valencia, Cádiz, Almería y Málaga, así como en Caracas (Venezuela), La Habana (Cuba), Kobe y Osaka (japón), Miami y Fort Lauderdale (EE.UU.), Londres, Newcastle, Dover Glasgow, Edinburgo y Liverpool (Gran Bretaña), Helsinki y Turku (Finlandia), Lobith (Holanda) y Funchal (Madeira).Está en posesión de la Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco.
Ni mas ni menos, y eso solo hasta 1.998, a partir del cual el autor ha editado numerosos libros, un par de ellos llamados
De los Correillos al Fast Ferry, y
De la Mar y los Barcos, forman la serie o colección
Al Resguardo de Anaga, editados por la
Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, ISBN (O.C.): 84-88605-79-X.
Del segundo de ellos, y sobre el buque
Ciudad de Alcira condensamos:
Ciudad de Alcira. (1.946-1.974): El 9 de febrero de 1942, la Compañía Frutera de Navegación (COFRUNA) contrató con los astilleros valencianos de Unión Naval de Levante la construcción de dos buques fruteros de planos nórdicos, que sirvieron después para el desarrollo del tipo A del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano.
La quilla del primero de estos buques, bautizado Alcira, se colocó en grada el 10 de febrero de 1943, y el 18 de noviembre de 1944 se procedió a su botadura, en una ceremonia que amadrinó la señora María Victoria Noguera, que lo hizo ataviada con el traje típico valenciano.
Encontrándose en avanzado estado de construcción, Compañía Trasmediterránea adquirió a COFRUNA las unidades Alcira y Alcora, recibiendo el primero el nombre de Ciudad de Alcira y el 27 de junio de 1946 entró en servicio en la línea Barcelona-Canarias.
El 31 de julio de 1949 acudió en auxilio del pesquero Santa Faz, que se encontraba al garete a la altura de Mazagán, con rotura del cigüeñal, y lo remolcó a Málaga. En 1950 sufrió, por dos veces consecutivas, accidentes leves en los puertos de Alicante y Las Palmas, al colisionar contra el muelle, como consecuencia de fallos en la máquina.
El 24 de enero de 1963, en viaje de Santa Cruz de La Palma a Málaga y cuando navegaba a unas siete millas de Tarifa, debido al fuerte temporal sufrió rotura del timón y quedó sin gobierno. Entonces lanzó varios SOS y en su auxilio acudió el petrolero noruego Wilmina, que lo pudo remolcar hasta la bahía de Cádiz, siendo reparado.
La puesta en servicio entre 1966 y 1967 de los cuatro buques de la serie "albatros" motivó una reestructuración de las comunicaciones entre Canarias y la Península, y el Ciudad de Alcira, con su gemelo Ciudad de Salamanca, pasó a cubrir la línea Sevilla-Canarias y Cantábrico-Canarias.
Inadecuado para las necesidades del servicio, el buque Ciudad de Alcira permaneció largo tiempo amarrado en Valencia a la espera de acontecimientos y el 1 de junio de 1974 causó baja en la flota de Trasmediterránea.
El 28 de octubre siguiente fue vendido para desguace y remolcado a San Esteban de Pravia.

En el mismo libro y respecto al
Ciudad de Salamanca, leemos:
Ciudad de Salamanca. (1.947-1.977): La Compañía Frutera Valenciana de Navegación (COFRUNA) contrató la construcción de este buque el 9 de febrero de 1942. El 2 de noviembre de 1943 se puso en grada el primer bloque de su quilla y el 27 de marzo de 1945, cuando se aproximaba la fecha de su puesta a flote y ostentaba el nombre de Alcora, lo compró Compañía Trasmediterránea en unión de su gemelo Alcira.
Rebautizado Ciudad de Salamanca, resbaló por la grada el 13 de abril del citado año, en ceremonia que amadrinó la señora Luisa Calín, esposa de Jesús Alfaro, y el 24 de marzo de 1947, después de realizar las pruebas de mar, se entregó a Compañía Trasmediterránea, estrenándose en la línea Barcelona-Canarias, en la que alternaba la expedición quincenal con su gemelo Ciudad, de Alara.
El único incidente registrado en la vida marinera del Ciudad de Salamanca durante sus casi treinta años de vida en la mar ocurrió el 30 de abril de 1953, cuando en la maniobra de salida del puerto de Las Palmas, la máquina –fuente de muchos problemas- no arrancó en su momento debido y embistió por la popa el cantil del muelle, ocasionándole diversas averías.
Por espacio de veinte años, ambos buques permanecieron en la citada línea "carreta". En 1966 y 1967, al producirse la incorporación de los cuatro buques de la serie "albatros", pasaron a cubrir las líneas de Sevilla y del Cantábrico en el transporte de carga general y exportación platanera.
El buque Ciudad de Salamanca había sido admitido oficialmente en el contrato de comunicaciones de soberanía, según orden del Ministerio de Industria y Comercio de 24 de julio de 1947. Casi treinta años después, la Subsecretaría de la Marina Mercante autorizó el 15 de noviembre de 1976 la venta de este buque en pública subasta, varias semanas después de que estuviera amarrado en Aviles, causando baja definitiva el 10 de diciembre del citado año.
Estupendos e interesantes libros que describen mucho de las operaciones maritimas en Canarias. En cuanto a los barcos en si, y ya cuando se botaron eran un concepto anticuado ya en plena era de la propulsión Diesel.
Respecto a sus características técnicas y según el libro
Unión Naval de Levante. 1.924-1.949, eran las siguientes:
Construcción 50. Ciudad de Alcira; Armador, Compañía Trasmediterranea; Fecha de contrato, 9 de febrero de 1.942; puesta de quilla, 10 de febrero de 1.943; lanzamiento, 10 de noviembre de 1.944; entrega, 27 de junio de 1.946; eslora entre perpendiculares; 83 metros; eslora total, 89,57 metros; manga fuera de miembros, 13,16 metros; puntal de construcción, 7,62 metros; calado en carga, 5,44 metros; desplazamiento en carga, 4.350 toneladas; peso muerto, 2.500 toneladas; arqueo bruto, 2.515 toneladas; volumen total de las bodegas, 4.396 metros cúbicos balas; potencia de propulsión, 1.800 ihp; revoluciones por minuto normal, 90; maquina tipo, Christiansen Meyer; calderas tipo La Mont; velocidad media carga en pruebas, 14,45 nudos; pasajeros de 1ª clase, 12 personas; pasajeros de 2ª clase, 8 personas.
Y respecto al Ciudad de Salamanca las diferencias eran:
fecha de contrato, 9 de febrero de 1.942; puesta de quilla, 2 de noviembre de 1.943; lanzamiento, 13 de marzo de 1.945; entrega, 24 de marzo de 1.947; volumen total en bodegas, 4.292 metros cúbicos de balas; velocidad media carga en pruebas, 14,70 nudos; pasajeros de 1ª clase, 24 personas.
Para saber sobre lo duro de la vida a bordo de estos buques, especialmente en la maquina, recomiendo el nuevo blog de mi amigo
Laureano García Fuentes,
El Mar. Mi vida Profesional en el Mar y mis Aficiones Marineras.
Foto 1. El
Ciudad de Alcira a toda maquina. Del libro
Unión Naval de Levante. 1.924-1.949.
Foto 2. Detalle de la cubierta de proa del vapor
Ciudad de Alcira, gemelo del
Ciudad de Salamanca. Del libro
Unión Naval de Levante. 1.924-1.949.
Foto 3. Interior del puente de mando del
Ciudad de Alcira. Del libro
Unión Naval de Levante. 1.924-1.949.
Foto 4. Cuando un barco es bonito. Pruebas de mar –seguramente- del
Ciudad de Salamanca. Del libro
Unión Naval de Levante. 1.924-1.949.
Foto 5. Detalle de la cubierta de popa del
Ciudad de Salamanca. Del libro
Unión Naval de Levante. 1.924-1.949.
Foto 6. Camarotes de primera clase del
Ciudad de Salamanca. . Del libro
Unión Naval de Levante. 1.924-1.949.
Foto 7. Estupenda foto en color del
Ciudad de Salamanca navegando. Ya al final de su vida operativa. Del libro
Todo Avante.
Foto 8. Ya viejo y sin cuidados. El
Ciudad de Alcira. . Del libro
Todo Avante.
Foto 9. El
Ciudad de Salamanca al final de su vida operacional. Del libro
De la Mar y los Barcos. Archivo Diaz Lorenzo.
Enhorabuena.
Saludos
Jesús Mª Medel