sábado 15 de noviembre de 2008
EL CAPITAN SEGARRA Y EL VAPOR MARIANO BENLLIURE
Ya comente, que, afortunadamente los ayuntamientos, puertos o intereses particulares, a veces, editan pequeños trabajos sobre historia marítima con mayor o menor rigor y con mayor o menor fortuna. Casi siempre, estas pequeñas obras de arte, resultan de un gran valor histórico porque aportan un conocimiento, datos y documentos locales imposibles de alcanzar para los que generalizamos.
Buscando en Internet encontré la página web La Vila Joiosa y La Mar, Historia y Personatges. Investigación Histórica de Hechos y Personajes Relevantes en el Mundo de la Náutica en la Vila Joiosa (Alicante). Su webmaster Pere Garcimartín me ha dado permiso para transcribir su artículo sobre el Capitán Segarra y me ha dicho que dentro de poco lo ampliara con más datos sobre el naufragio. Esperamos con impaciencia su relato. En su página los estimados lectores encontraran anécdotas sobre esta hermosísima villa alicantina y unas fotos de gran calidad. Espero que la amplié mucho y podamos disfrutar con aquella Vida Marítima. Leamos pues de la mano de Pere Garcimartín: El 11 de marzo de 1.870 nació en la Vila Joiosa José Miguel Segarra Segarra, descendiente de marinos, desde muy joven despertó en él la vocación por la profesión marinera, fue piloto en buques de vela, pasando más tarde a desempeñar el cargo de capitán en varias compañías navieras como "Cartagenera" "Valenciana de Navegación" y "Vapores Correos de África". No sería de extrañar que hubiera sido alumno de nuestro estimado profesor Miguel Gonzalez Aveño. A la edad de 45 años, en 1.915 era el capitán del vapor mercante "Mariano Benlliure" que en varias ocasiones transportó cargamento de naranjas de Valencia a Inglaterra y volvía con carbón. A finales de diciembre de ese año, durante la Primera Guerra Mundial, zarpó del puerto de Liverpool (Inglaterra) y ya en alta mar tuvo que hacer frente a un violento temporal.El radiotelegrafista empezó a cursar noticias que mostraban la gravedad de la situación, parte de la tripulación se había lanzado al mar en los botes salvavidas. Desde la costa se hicieron a la mar los servicios de salvamento, el barco escora peligrosamente y la situación se vuelve desesperada. La Compañía de Correos de África, propietaria del barco, reunidos sus directivos para realizan un seguimiento de los hechos, dan instrucciones al capitán para que abandone el barco. Segarra se niega de plano, alegando que salvaría su barco o perecería con él.El último cablegrama decía lo siguiente "A la vista del faro de Seyllyc, agotados todos los recursos, nos hundimos". Cuarenta y cinco hombres perecieron en el naufragio, y a los pocos días aparecieron en las playas de Inglaterra 2 cadáveres y uno era el del capitan.Un temporal no es suficiente motivo para hacer naufragar un barco de estas características, el "Mariano Benlliure" no era el apropiado para la carga que transportaba siendo un vapor de carga general, el carbón parece que fue el causante de que el barco se fuera a pique.José Miguel Segarra Segarra es otro de los grandes capitanes que se forjaron en La Vila Joiosa en el siglo XIX . Sumaba una sólida formación a una experiencia contrastada bajo unos principios morales de rectitud, disciplina, abnegación y sacrificio Los Ayuntamientos de La Vila Joiosa y Alacant pusieron su nombre a una calle y la Compañía Transmediterránea (que se constituyó por la fusión de la Compañía de Correos de África y varias más) puso el nombre de este marino a uno de sus barcos.José Miguel Segarra Segarra es un referente de honestidad, entereza, integridad y abnegación que son valores tan necesarios como escasos en nuestros días.Agradecimientos: A las nietas de José Miguel Segarra Segarra: Ana María Segarra, Ana Alezais y Ana Izquierdo. Han facilitado nuevos datos y las fotografías. A Carlos Llorca Baus: Escritor ya fallecido que en su libro "La Vila del Mar" narra el naufragio del "Mariano Benlliure".
El buque había sido construido en Aberdeen, en los fantásticos astilleros, como todos los ingleses, de Hall, Russell & Co. Su número de grada, 301. Botado el 6 de octubre de 1.896 y entregado a sus armadores el mismo mes, ya que los vapores se botaban prácticamente listos para su entrega. Su nombre Inyati. Su armador en origen, J.T. Rennie & Son, de Aberdeen también.
John Thomson Rennie tuvo su primer buque, el Samson, en 1.845 y sus líneas marítimas conectaban la metrópoli con la India, Australia, Sudáfrica y Madagascar.
Muere en 1.878 y sus tres hijos, John, Alexander y David se unen a su tio George para seguir los negocios maritimos. Los buques de la compañía tenian nombres de origen Zulu u otros que empezaban con In. Uno de ellos, construido en 1.896, el Inyati, es vendido en 1.911 a Charente Steamship Co. y un año mas tarde es comprado por la Compañía Valenciana de Vapores Correos de Africa.
Sus características técnicas, según el Lloyd´s Register of Shipping de 1.904-1.905 eran las siguientes: SparDeck; vapor a hélice con casco de acero; 1 cubierta corrida; señal distintiva como Inyati, PMHC; registro bruto, 2.516 toneladas; under deck, 2.336 toneladas; registro neto, 1.600 toneladas; clasificado por el Lloyd´s Register of Shipping como + 100 A1: construido en 1.896; 310.7 pies de eslora entre perpendiculares; 40.2 pies de manga; 17.5 pies de puntal en bodega; 18.7 pies de puntal a cubierta; franco bordo, 5 pies 6 ½ pulgadas; puerto de matricula, Aberdeen; longitud del castillo de proa, 35 pies, longitud de la superestructura a popa, 92 pies; maquinas construidas por may & Russell & Co. de Aberdeen; maquina alternativa de triple expansión; diámetro de los cilindros, 24 ½, 40 ½ y 66 pulgadas, para una carrera de 45 pulgadas; presión de trabajo, 180 libras; potencia nominal, 402 caballos; 2 calderas (DB, ¿donkey boilers?), 12 hornos; superficie de parrilla, 239 pies cuadrados; superficie de calefacción, 7.278 pies cuadrados.
El buque es nombrado en honor del escultor valenciano Mariano Benlliure. En el impresionante fondo documental que suponen las revistas de El Mundo Naval Ilustrado de 1.898, en su Año II, Num. 25 de 1º de mayo de 1.898, y en un articulo titulado Nuestros Escultores, leemos sobre este ilustre valenciano: Mariano Benlliure y Gil.
Un día (hace veintitrés años de esto) expúsose en Valencia un grupo escultórico de pequeñas dimensiones figurando la Cogida de un picador. La verdad, la maestría y la expresión que daban una vida extraordinaria á la trágica escena representada admiraron á los inteligentes, pero el asombro creció de punto al saberse que el autor de tal obra era un niño que apenas contaba nueve años de edad, hijo de un modesto industrial del Grao de Valencia y hermano de otros dos jovencillos que demostraban felices disposiciones para el ejercicio de la pintura.
Pues bien, aquel muchachuelo precoz, en vez de malograrse como tantos al formalizar sus estudios en la Academia de San Carlos de Valencia, confirmó plenamente las lisonjeras esperanzas que hiciera nacer su primer obra, y dos años después, en 1877, la estatua ecuestre de D. Alfonso XII afirmaba el concepto de que España podía contar con un escultor más de gran valía y superiores alientos.
La enumeración de sus obras, y por ende de sus triunfos, exigiría un amplio espacio; por esta causa, y por ser muy conocidos los trabajos del popular artista levantino, sólo mencionaré la inestimable figura titulada Un accidente, el grupo en mármol ¡Al agua! y los monumentos de Ribera, D. Alvaro de Bazan, Gayarre, Dª Maria Cristina, el Teniente Ruiz, el Marques de. Campo, D. Diego López de Haro y tantas otras producciones como en España y fuera de ella justifican los innumerables éxitos obtenidos por sus obras doquier se hayan presentado.
En la Exposición de Bellas Artes de 1895, Mariano Benlliure vio consagrada su fama por la más alta recompensa oficial á que puede aspirar un artista, pues el Jurado le votó para la medalla de honor que, desde los tiempos en que el insigne Pradilla la obtuviera, quedaba sin adjudicar en los certámenes nacionales. Justo galardón á todas las obras de nuestro escultor y á la bellísima estatua en bronce de D. Antonio Trueba, producción indudablemente la más inspirada y sencilla que ha salido de manos de Benlliure, el que tal vez por reunir, á más de los conocimientos especiales de su arte, los de un consumado pintor, ha incurrido en algunas obras en cierto exceso de imaginación que varios críticos han creído poco en armonía con las exigencias de la escultura monumental.
Volviendo a la catástrofe en si, en la revista La Vida Marítima, Año XVIII, Num. 619 de 10 de marzo de 1.919 leemos: El naufragio del M. Benlliure.- Honrando á los héroes.- Se ha cumplido el tercer aniversario del naufragio del vapor M. Benlliure, en cuyo siniestro perdieron la vida todos sus tripulantes y con ellos el heroico Capitán Segarra.
El M. Benlliure formaba parte de la flota de la Compañía valenciana de vapores correos de África y era un hermoso buque, que honraba el pabellón que le protegía. En viaje de Glasgow á Génova fue sorprendido por uno de esos temporales de extraordinaria intensidad y duración que con tanta frecuencia se desarrollan durante el invierno en las costas de Inglaterra, temporal que debió ocasionarle graves averías á juzgar por los radiogramas que el buque envió desde el Canal de San Jorge, anunciando que corría serio peligro, confirmado por última vez en lacónico radiograma del Capitán Segarra, diciendo que á la vista del faro de Scilly se hundía con el buque de su mando.
Si la opinión pública pudiese apreciar, al igual que los profesionales, el esfuerzo sostenido por la tripulación de dicho buque contra los elementos desencadenados en mares tan tenebrosos como los de aquellas latitudes, se daría cuenta exacta de la lucha afrontada, lucha titánica y desigual en la que tanta parte habrá tomado ese noble y generoso estímulo del hombre de mar, que antepone siempre al peligro el sagrado cumplimiento del deber, puesto en todo momento al servicio y en defensa de las vidas de sus connavegantes y de los cuantiosos intereses confiados á su pericia y á su honor inmenso sacrificio y el valor con que él y sus compañeros aceptaban una muerte espantosa é inevitable, sin la menor esperanza de auxilio.
Fresco aún el recuerdo de la amargura con que esta desgracia embargó nuestro ánimo, queremos en estos renglones rendir un tributo de respeto y admiración á aquellos héroes, cuya gratitud, en nombre de todo el personal marítimo, al actual Director de la Compañía Transmediterránea D. José J. Dómine, que entonces dirigía la empresa á que perteneció el M. Benlliure, por su altruismo con las familias de los náufragos y por su generosa iniciativa de dar el nombre de Capitán Segarra, al primer buque de los que construía la Compañía que dirige.
Al enaltecer el Sr. Dómine la memoria del Capitán Segarra, se enaltece á sí mismo, porque sin su espontánea iniciativa, el malogrado Segarra pasaría al olvido, como uno de tantos héroes anónimos del mar.
Cuando contemplamos esos monumentos que los pueblos erigen á hombres eminentes, se nos ocurre considerar con cuanto estímulo cincelaría el artista un trozo de marmol, inspirando su genio para glorificar la grandeza del héroe y la virtud del mártir, en la epopeya escrita a costa de su vida por el capitán del Mariano Benlliure.
Firma el artículo Antonio López Perea.
Para finalizar hablaremos del Boletín Náutico; un faro en una noche oscura. En unos tiempos en que la Marina Mercante estaba injustamente militarizada –un tema que produjo mucho debate hasta su afortunado final- una revista de estas características, con un marcado acento de reivindicación social, era una rara avis que documentalmente representa hoy en día una gran fuente de información sobre la realidad social de aquellos durísimos años. Laboralmente hablando. Algunas de las fotos de este artículo están extraídas de esta revista, a la que dedicaremos un artículo en exclusiva y aprovecharemos para hablar de autores actuales preocupados por el estudio de las relaciones laborales en el ámbito marítimo en las fechas que nos ocupan.
Foto 1. El Capitán Segarra y su familia. De la pagina web La Vila Joiosa y La Mar, Historia y Personatges. Investigación Histórica de Hechos y Personajes Relevantes en el Mundo de la Náutica en la Vila Joiosa (Alicante).
Foto 2. Foto del Mariano Benlliure cargando fruta. Seguramente en Valencia. La foto es un extracto de la portada del numero 165, Año XV, de la revista Boletín Náutico, de marzo de 1.916.
Foto 3. Portada de la revista Boletín Náutico, de marzo de 1.916. Órgano de la Asociación Náutica Española.
Foto 4. Otro detalle de la misma portada. El Capitán Segarra.
Foto 5. Foto de muy mala calidad del Mariano Benlliure. Seguramente el día de la presentación de la flota de la Compañía Valenciana de Vapores Correos de África. De la revista La Vida Marítima. Año desconocido.
Foto 6. El escultor Mariano Benlliure. De la revista El Mundo Naval Ilustrado. Año 1.898.

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